Las ultimas horas de este 2008…
Dejo que mis ideas, mis sentimientos vuelen libremente…
Las vuelco en el papel, par compartirlas con todos y con cada uno de ustedes.
Este año fue duro, difícil, con caídas, con golpes, con espinas, con marcas que durarán toda la vida, es verdad..
Pero también es verdad, que fue un año de grande pasos, de grande logros
De sentirme querido, de sentirme apoyado, de sentirme alentado, de sentirme cuidado
Cada caída, me permitió ponerme de pie
Cada golpe, madurar la vivencia
Cada espina, sentir el perfume de la roza que estaba a su lado.
Cada marca que me queda, vivir la paz y la armonía que hoy siento en el vivir
Siento que la vida es como esa ola, que todos quisiéramos correr..
Esa ola que por su tamaño nos invita y al mismo tiempo nos da miedo
Esa ola que nos desafía y al mismo tiempo nos amilana como niños débiles..
Esa ola que nos lleva mar adentro o nos revuelca por el fondo, o nos lleva de pie, erguidos como hombres, a nuestra orilla mas querida
Siento y creo que es el momento de bracear fuerte, ágil, dinámico, correr esa Ola..
Los invito a que la corramos juntos……..
La ola del esfuerzo, de la dedicación, del trabajo, de la lucha, de la alegría, del Amor
Oportunidad de dar, de compartir, de alentar, de apoyar, de desafiar, de Amar
De esa manera, si uno cae, el otro lo levanta, si uno duda el otro lo alienta
De esa manera, ninguno será llevado a la nada del mar adentro
De esa manera la orilla nos encontrará de nuevo brindando, por que estamos unidos, por que nos respetamos, por que nos queremos
De esa manera, esta Ola de la vida, nos permitirá mirarnos a los ojos, con la satisfacción de haberla vivido.
Parafraseando a José Ingenieros en su obra “El hombre Medicre”..”Muchos nacen y pocos viven”
En este mar de la vida… los invito a Vivir…
Dejemos que la vida nos despeine, que el viento corte nuestras caras, que la sonrisa marque las arrugas, que el corazón lata de amor, que la lagrima caiga no la ocultes, que las miradas vivan…
La satisfacción de haber vivido… es mayor que el placer del triunfo e infinitamente superior que la humillación de la derrota por no haberse animado a Ser.
